La inmuscusión terrupta es un pequeño cuento extraído del libro "Último Round" de Julio Cortázar. Éste es un texto muy peculiar ya que casi todas las palabras son iventadas, es difícil de entender pero vale la pena leerlo.

Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fifa se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea hasta el copo.

– ¡Asquerosa! – brama la señora Fifa, tratando de sonsonarse el ayelmado tripolio que ademenos es de satén rosa. Revoleando una mazoca más bien prolapsa, contracarga a la crimea y consigue marivorearle un suño a la Tota que se desporrona en diagonía y por un momento horadra el raire con sus abrocojantes bocinomias. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desmunido el encuadre a la Tota sin tener que alanchufarse su contragofia, y así pasa que la señora Fifa contrae una plica de miercolamas a media resma y cuatro peticuras de esas que no te dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulgandose de ida y de vuelta cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclótumo entre las gladiofantas.

– ¡Payahás, payahás! – crona el elegantiorum, sujetirando de las desmecrenzas empebufantes. No ha terminado de halar cuando ya le están manocrujiendo el fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que arriba y suño al medio y dos miercolanas que para qué.

– ¿Te das cuenta? – sinterrunge la señora Fifa.

– ¡El muy cornaputo! – vociflama la Tota.

Y ahí nomás se recompalmean y fraternulian como si no se hubieran estado polichantando más de cuatro cafotos en plena tetamancia; son así las tofitas y las fitotas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se quedan tan plopas.
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como no le melga nada que la contradigan
es este el cuento en sí?

Marcos
Una mala imitación de James Joyce, o un ejercicio de manipulación de la lengua al estilo del que hacen los críos, todo lo más.
Elgransurmano, te quiero ver tratando de imitar a Joyce...

En todo caso, no hay nada que diste más de Joyce que Cortázar, y esto de comparar todo lo que uno lee con lo que a uno le gusta... no me parece que sea muy inteligente.

Con este texto nos enseñan lingüística, no así con Joyce.

Elgransurmano, agarramela con la mano.

Zanone
¿Para qué imitar a Joyce? Eso de escribir tributos a autores en foros es propio de adolescentes apasionados--eso y el acné, la confusión, las masturbaciones masivas, los pósters de los héroes en la habitación.

Si hay muchos escritos que distan más de Joyce que éste de Cortázar, en el que imita la acuñación portmanteau de Joyce en Finnegans Wake. Si con ese texto te enseñan lingüística, peor para tí.

Zanone, métete por el culo una tableta de Toblerone.
Yo voto porque sea un estilo de manipulación de la lengua al estilo que lo hacen los niños, lo cual es realmente impresionante. James Joyce es otro nivel y muy distinta de América para mi gusto, pero no deja de ser un grande. Cortazar me parece lo mejor que ha parido América en narrativa, tal vez solo por debajo de Borges, pero quien sabe.

Decir que es una mala imitación de Joyce es realmente creer que alguna imitación de Joyce puede ser buena y yo no comparto esta opinión.
me gusta cortazar , siempre con tan buen gusto, e inventando cosas nuevas, pero no me gusto mucho el tema del entendimiento de las palabras, como saber cual es cual, y como sacarlo en el contexto en el que el lo escribio, supongo q no es tan productivo, pero puedee atraer la atencion del lector, aunque se entre en la duda, sosbee
La inmuscusión terrupta es un pequeño cuento extraído del libro "Último Round" de Julio Cortázar. Éste es un texto muy peculiar ya que casi todas las palabras son iventadas, es difícil de entender pero vale la pena leerlo.

Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fifa se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea hasta el copo.

– ¡Asquerosa! – brama la señora Fifa, tratando de sonsonarse el ayelmado tripolio que ademenos es de satén rosa. Revoleando una mazoca más bien prolapsa, contracarga a la crimea y consigue marivorearle un suño a la Tota que se desporrona en diagonía y por un momento horadra el raire con sus abrocojantes bocinomias. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desmunido el encuadre a la Tota sin tener que alanchufarse su contragofia, y así pasa que la señora Fifa contrae una plica de miercolamas a media resma y cuatro peticuras de esas que no te dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulgandose de ida y de vuelta cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclótumo entre las gladiofantas.

– ¡Payahás, payahás! – crona el elegantiorum, sujetirando de las desmecrenzas empebufantes. No ha terminado de halar cuando ya le están manocrujiendo el fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que arriba y suño al medio y dos miercolanas que para qué.

– ¿Te das cuenta? – sinterrunge la señora Fifa.

– ¡El muy cornaputo! – vociflama la Tota.

Y ahí nomás se recompalmean y fraternulian como si no se hubieran estado polichantando más de cuatro cafotos en plena tetamancia; son así las tofitas y las fitotas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se quedan tan plopas.
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