Cuando las guerras de Afganistán, y ahora con la de Iraq, los despachos de las agencias nos hablan a troche y moche de los "señores de la guerra". Hoy lo he visto varias veces en los periodicos en linea, cuando he estado leyendo la triste noticia de los españoles muertos en Iraq.

Resulta que tanto los afganos como los iraquíes están divididos en tribus, y en cada tribu existe un jefezuelo que corta el bacalao en asuntos belicosos. A esos mandamases que dan vara en cada una de las tribus es a lo que ahora se ha venido a denominar "señores de la guerra". Una gilipollez como una casa, como es la de llamar a los ancianos "señores mayores". Hay más de un anciano que no solo no es un señor sino que llega a ser hasta todo un truhán (no estoy hablando aquí de Diaspar)

Además no hay que ser Aristoteles para percatarse que lo de "señor de la guerra" es un anglicismo como la copa de un pino.La locución es nueva; no la he visto en los diccionarios. Normalmente, el inglés tiene la ventaja de necesitar menos palabras que el español, pero este es un caso en el que ocurre todo lo contrario. Los war lords no quiere decir "señores de la guerra" sino "caudillos". La palabra "caudillo" es sumamente expresiva y se aplica perfectamente a los cabecillas de las tribus belicosas de Iraq, de Afganistán o de cualquier otro país en un estadio primitivo de organización política.

Viriato, el Empecinado o Bolívar eran caudillos en toda regla, no señores de la guerra, que en español suena ridículo. Porque la verdad es que la expresión en castellano tiene un aura de cursilería y gilipollez que tira para atrás. Suena tan casi tan cursi como esa denominacián de "barones" que se suele dar a los caudillos sociatas tales como el bellotari extremeño, Ibarra, un "señor mayor" bastante salido de la olla. Estoy seguro que los que usan la expresión "señores de la guerra" son los mismos que llaman beicon al tocino, comen bocatas de chóped
y le ponen Vanessa a su hija de nombre de pila. Supongo que si el caudillo es un anciano se le habrá de llamar "señor mayor de la guerra".

Dice el Diccionario de Autoridades (el primero de la serie) que caudillo es "el que guía, manda y rige la gente de guerra, siendo su cabeza, y que, como a tal, todos le obedecen". En el Diccionario de la Real Academia Española se le ha quitado la cláusula de "como a tal, todos le obedecen". A mí me parece fundamental.
Lo de Franco es otra cosa.
IBN BATUTA
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Lo de Franco es otra cosa. IBN BATUTA

Todos los dictadores tienen una obsesión con ser conductores de autobús, guías de turismo o luz que se vislumbra al final del túnel. Y en esto Franco no era una excepción. Si Franco era caudillo, Hitler era Führer y Mussolini un duce.
Caudillo es un guía o conductor. Führer es un chofer, como Führerhaus o Führerstand es la cabina del conductor. Duce me recuerda a ducto o a condursi. De ahí que extraiga que todos tenían la obsesión secreta de ser chóferes. Para que la ilusión fuera más completa, invitaban a todos, sin excepción, a subir a su autobús.
Lo de señores de la guerra empezó a usarse, por lo que recuerdo, en las guerras de Abisinia.
Bubi,
"Bubi" (Email Removed) skrev i en meddelelse
Si Franco era caudillo, Hitler era Führer y Mussolini un duce.

(T. responde:)
¿Aznar, caudillo de España? :-)))
No creo que la definición presentada por el DRAE sea enteramente satisfactoria, como se ve en el artículo siguiente:

"Queda así fuera de lo explícito el campo quizás
más propio del "caudillaje", como es la política
y, sobre todo, las funciones de gobierno"
http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/5732465.asp

Parece que hay dos acepciones posibles en las ciencias sociales, la una íntimamente ligada al desarrollo histórico del sistema estatal de Latinoamérica *, la otra más generalizada se refiere también a las naciones nuevas. El problema reside en que cómo se puede comparar
al regímen de Juan Manuel de Rosas y al de Antonio López de Santa Anna con el de Juan Domingo Perón,
manteniendo la idea de que hay similaridades correspondientes entre ellos y por ejemplo el de Gamal Abdel-Nasser. Algunos expertos ponen de relieve los rasgos comunes, pero no todos están de acuerdo.
* Según "International Encyclopedia of the Social Sciences" ésta es la definición aceptada en círculos académicos. Se prefiere llamar "caciques" a los jefes locales o menos influyentes (aunque el caudillo también tiene raices locales).
saludos
T.
PS. ¿El concepto de "caudillo" frecuentemente tiene sentido peyorativo en el Cono Sur?
. Se prefiere
llamar "caciques" a los jefes locales o menos influyentes (aunque el caudillo también tiene raices locales). saludos T.

Caciques es la palabra para los señores de la guerra afganos, si hubiera un caudillo, los conduciría a todos. Eso trata de ser el presidente afgano. Además caudillo suena a Franco y aunque lo extrañen muchos aquí, es repugnante.
Saludos
Escuincla
El asunto es claro.
Senor de la Guera es un termino legitimo, claro y sin parabolas implicitas.
Caudillo, acartonado termino sobre el que bordan los espanyoles con resentimiento o con nostalgia, es un parabolism sobre algo que trae una cauda, como un cometa.
Un caudillo es un senor que trae tras si a una cola o cauda de seguidores.
Podria aplicarse a Franco, a Michael Jackson y a Ronaldinho gaucho.

Paladin es un senor de la guerra, valeroso guerrero y defensor de algo o alguien.
Desacartonarse!!
Salud y curvas, Paco
Pirata:
Escribir en un foro no es más que una forma divertida de perder el tiempo, por lo que tu intervanción es un buen pretexto.
Para escribir sobre lingüística, y en especial de etimología, como haces en este corrreo, es necesaria cierta precaución, pue las cosas no suelen ser como parecen.
Indicas que caudillo viene etimológicamente de la palabra latina cauda que se mantuvo invariale en español con el sgnificado de cola, por lo que deduces que un caudillo dsbe ser el que lleva cola. Puede ser un chiste, pues yo nunca he llegado a saber cuándo hablas en serio o si lo has hecho elguna vez en estos foros, pero si no es así, estás en un error.

Caudillo es palabra derivada de la latina capitellum (cabecilla), diminitivo de caput, capits (cabeza).
Si toda palabra antigua debe ser repudiada como signo de acartonamiento, no sé en qué lenguaje íbamos a hablar, pues si bien el español deriva de latín hace un milenio, el latín se dividió de las lengua germánicas hace 5.550 años, quu a su vez se dividieron de las célticas hace 6.100 años, y éstas de las balto-eslavas, que a su vez de las indo-iranianas.... (puedes leer el cuadro en la página 1490 del últmo número de SCIENCE), hasta llegar al primitivo indoeuropeo de hace 8.700 años.
Como verás, si es acartonado pronunciar palabras antiguas, puedes empezar a olvidarte de designar a los númer con palabras (por ejemplo) pues es los más invariante del indoeuropeo.
Un concepto es tanto más preciso cuanto mayor correspondencia hay entre la palabra y su definición. Y una lengua es más avanzada, no tanto cuanto más definiciones diversas comprende (lo que da lugar a la confusión o polisemia), sino cuanta mayor precisión existe entre la palabra y su unívoco significado.
En el caso que nos ocupa, Gurriato tiene toda la razón. "Señor de la guerra" es un anglicismo, ya que esa lengua se encontró con una realidad (los cabeccillas locales con poder guerrero indiscuido pero sin adscripción a ejército regular alguno, y que pueden ser caciques o no serlo), y los llamaron con dos palabras a falta de la palabra específica en inglés (lengua más pobre que el español).
Pero la expresión sigue siendo equívoca y no univoca con la definición. El ayudante de la partida, así como los componentes de la misma, puede considerarse tan señores de la guerra como su jefe (siempre que no sean señoras), y no por eso son los cabecillas o caudillos.

En español tenemos una palabra derivada del latín específica para este concepto: cabdiello, que ya se usaba en 1220, y de la que un siglo después derivó a caudillo.
Pero como los moros españoles también tenían esta misma actividad, la designaban en árabe desde 1071: dalil, que en hispano-árabe se transformó en addalil, y que los castelanos transformaron en adalid, por lo que la emplearon tan indistintamente como la palabra derivada del latín caudillo, y con el mismo significado.
Y ahora, volvamos al siglo ***. La actual situación afgana es análoga a la española de la Edad Media, en donde los actuales jefes guerreros tribales ejercen las mismas funciones que los españoles medievales. El Cid era un caudillo, adalid, condotiero, jefe de mesnadas o lo que se le quiera llamar, pues tomó y gobernó Valencia a su antojo sin demasiada sujeción al Alfonso VI. Se le llamó Cid porque fue el nombred erespeto que le dieron los moros (Cide), pero era un adalid o caudillo a que resultaría ridículo (y equívoco) llamarlo "señor de la guerra", aunque sólo fuera por no confundirlo con Álvar Fáñez (que ni era adalid ni caudillo, pero ambos señores).

Si el inglés carece de la potencia lingüística del español y necesita dos palabras para designar un concepto de forma equívoca para lo que el español tiene al menos dos, es problema del inglés, no del español.

Y si alguien desconoce su idioma español hasta el extremo de nesesitar una traducción literal del inglés de dos palabras para designar lo que en español se denomina de forma inequívoca con una, tampoco es un problema de la lengua española, sino del individuo.
Y aquí hay un problema típico de las "lenguas de frontera", como ha sido el español desde sus inicios, frontera permeable que hoy está en México y en los propios EE.UU. con el mundo angloparlante.
Cuando surge un nuevo término del que la lengua carece, la gente de frontera "españoliza" inmediatamente el término nuevo de la frontera. Así pasó con las múltiples palabras árabes en el medioevo. Pero la condición es que la palabra no exista en la lengua propia, y que no sea compuesta. Cuando se inventó el LASER, la palabra se incorporó al español como laser (y no como "amplificación de la luz por emisión estimulada de la radiación").

Pero si nos encontramos en Afganistán con caudillos (las tropas españolas están allí en misión de paz), sería absurdo llamarles de otra manera con dos palabras de significado polisémico.
(Y llamarle paladines a los caudillos que no es necesario que dominen todo el país, sino su partida no dejaría de ser una cursilería impropia de un militar nuestros hombres de frontera, o fronterizos, en Afganistán).

Como verás, esto no tiene nada que ver con el acartonamiento, sino con el conocimiento lingüístico de la propia lengua y su correcto uso.

Saludos
Aquilino
.. Se prefiere

llamar "caciques" a los jefes locales o menos influyentes (aunque el caudillo también tiene raices locales). saludos T.

Caciques es la palabra para los señores de la guerra afganos, si hubiera un caudillo, los conduciría a todos. Eso trata de ser el presidente afgano. Además caudillo suena a Franco y aunque lo extrañen muchos aquí, es repugnante. Saludos Escuincla

Te equivocas, creo que el jodío guiri intenta profundizar más en el idioma. Dado que es viernes y tambien me dedico a saquear conventos constitucionales, me espero a estar más sereno y contestar. ¡Torns, he localizado una referencia histórica sobre la católica, que no dudo hará tus delicias. Si no te la pongo es por buscar el máximo rigor. De momento solo tengo algo como las mancebias que daban como premio a sus guerreros, en territorios conquistadas. Esta es fdantastica, pue se refiere a la otorgación a un convento de frailes en Bizmiliana (Hoy el Rincón de la Victoria) Estoy a la caza y captura de un libro titulado "La prostitución en Málaga" que quizá haga comprender porque los vikings "haben cornus"

Desde Málaga Costa del Sol.
Al'diaspar
Chapeau!
haim
PS: ahora explícame como puedo decir "chapeau!" en castellano, pero que suene con el mismo énfasis. El diccionario me indica ¡muy bien! o ¡bravo!, pero no me convencen.

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Hola Haim, y gracias por el cumplido.
La correcta traducción del galicismo Chapeau! es en español ¡Sombrerazo!, hoy muy poco usada.
La palabra francesa para el sombrero pasó al español en 1550 como chapeo (recuerda que ya la usó Cervantes en su soneto al Túmulo de Felipe II), palabra que los franceses tomaron del latín, capellus.

La palabra sombrero se empezó a aplicar en castellano en 1140, y su origen está en la palabra latina umbra.
En español, la fórmula de extrema cortesía y reverencia de barrer el suelo con las plumas del sombrero, se ha designado indistintamente con el término francés de Chapeau o de dar un sombrerazo ("saludo extremoso que se hace quitándose el sombrero"), pero como también adquirió la definición de "golpe dado con el sombrero", en un escrito, y para evitar equívocos, no es inadecuado usar el térmimo en francés directamente, o españolizado como ¡Chapeo! (ojo con no añadirle una r, pues se transforma en grave insulto)

Saludos
Aquilino
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