Juán: Bueno, te lo diré. Unos días antes que tu hermana se fuera, yo le confesé que estaba locamente enamorado de ella desde hace mucho tiempo atrás. Le conté que por ella no he podido ser realmente feliz con las chicas que he estado, porque en cada beso y en cada rostro aparece el suyo. Ella me dijo que estaba equivocado, que recuerde que eramos primos, y que si no la dejaba en paz, ella se iria lejos. (agacha su cabeza y comienza a sollozar)