Me hace llorar el imaginar mi sufrimiento. Es decir, me imagino qué me podría pasar, y sus consecuencias (malas, por lo normal) y lloro.
Por lo demás, no suelo llorar. De hecho, cuando era peque (3 años o así) y mi madre me dejaba en el colegio, no lloraba en casa o a la entrada como hacían otros niños. Cuando un tío mío tuvo un accidente de tráfico y se quedó parapléjico, creo que fui el único de la familia que no lloré. Aunque eso no significa que no me afectara... Me guardo las emociones lo más que puedo.